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Hábitos ecológicos en el hogar

Adquirir hábitos ecológicos es la única manera de contribuir a la mejora del medio ambiente. Os damos algunos tips sencillos para incorporar la ecología a la rutina de nuestros hogares.

13 junio, 2019

El pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Con este día se pretende concienciar a personas, colectivos y empresas sobre la responsabilidad que tenemos en la conservación del medio ambiente. Sin embargo, debemos ser conscientes de la urgencia y la importancia de este asunto cada día. Como individuos podemos hacer mucho para contribuir a la mejora del planeta, basta con incorporar una serie de hábitos ecológicos en nuestros hogares y hacer de ello una forma de vida.

Consumir con responsabilidad

Antes de ver algunos de estos hábitos ecológicos, creemos que es importante recordar La regla de las tres erres. Se trata de la base de toda conciencia ecológica: reducir, reutilizar y reciclar. Llevarla a cabo nos convierte en consumidores responsables y reducimos el impacto medioambiental de nuestro paso por el planeta.

– Reducir: se trata de simplificar el consumo minimizando los productos directos, es decir, todo aquello que compramos. El primer paso es preguntarnos si realmente necesitamos un producto o artículo antes de adquirirlo. El segundo consiste en evitar la mayor cantidad de envases y plásticos posible.

– Reutilizar: dar una segunda vida a las cosas que en un principio hemos desechado. Seguro que no nos cuesta nada pensar en otros usos para la mayoría de objetos cotidianos que creemos que dejan de servirnos. Basta con ponernos un poco creativos. Esta tarea es la que menos se lleva a cabo y, sin embargo, con ella no solo reducimos la emisión de basura, sino que, además, ahorramos dinero.

– Reciclar: la mayoría de los envases que utilizamos son reciclables, pero no biodegradables. Esto quiere decir que si no se reciclan tardan cientos de años en desintegrarse y se convierten en agentes contaminantes del suelo y el agua. Tan sólo con depositar cada uno de ellos en su contenedor correspondiente estaremos haciendo una labor muy importante.

No desperdiciar el agua

El agua es uno de los bienes más preciados del planeta. Si nos paramos a pensar, desperdiciamos mucha agua potable en actividades cotidianas. Simplemente con cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, sustituir el baño por la ducha, no poner la lavadora o el lavavajillas hasta que estén llenos del todo, reduciremos su consumo.

Se pierden muchos litros mientras esperamos que el agua de la ducha se ponga caliente. Si la recogemos con un cubo podemos utilizarla para regar las plantas, hacer limpieza o incluso a modo de cisterna.

Disminuir el consumo eléctrico

Sea por conciencia ecológica o por ahorro económico, es urgente interiorizar términos como sostenibilidad y eficiencia energética. Está claro que reduciendo el consumo eléctrico gastaremos menos dinero, pero también reduciremos el impacto en el medio ambiente.

Es tan sencillo como cambiar las bombillas de casa por otras de bajo consumo, no dejar la luz ni los aparatos eléctricos encendidos ni dejar enchufados los cargadores de móvil si no los estamos utilizando. Estos pequeños hábitos ecológicos marcan la diferencia.

Por otra parte, los aparatos de aire acondicionado suponen un gasto considerable en la factura eléctrica y además emiten una cantidad muy alta de co2 (responsable del calentamiento global). Debemos limitar su uso y, de hecho, para ello existe una alternativa 100% ecológica: aislar la vivienda con la pintura térmica de Eicon. Este producto es natural y ninguno de sus componentes es perjudicial para el medio ambiente. Se aplica como una pintura tradicional, sin embargo, sus microesferas cerámicas la convierten en un eficiente aislante térmico. Con ella se reducen los puentes térmicos; el calor no se escapa del interior en invierno y tampoco se infiltra desde el exterior en verano. El confort térmico está asegurado y podremos prescindir del uso del aire acondicionado. Simple, eficaz y, sobre todo, verde.

Utilizar productos de limpieza e higiene ecológicos

Todo lo que se vaya por el desagüe que no sea agua, es contaminante. Por este motivo es conveniente utilizar productos de limpieza del hogar e higiene que garanticen que su composición no resulta nociva para el medio. Aunque hoy en día existe una gama amplia de productos con esta características, también podemos buscar alternativas naturales como el vinagre blanco, que es un limpiador excelente. Con respecto a este tema, recomendamos utilizar gamuzas o trapos de algodón (que podemos conseguir con ropa vieja que ya no utilicemos y darle una segunda vida) en lugar de utilizar papel desechable.

¿Qué hacemos con el aceite usado?

Los más mañosos probablemente sean capaces de elaborar jabón casero con el aceite usado, pero lo habitual es ponerlo en un envase de vidrio y llevarlos a un punto limpio. Por cada litro de aceite que tiramos por el fregadero, estamos contaminando 1000 litros de agua de nuestros mares y océanos . Este residuo concreto no recibe toda la atención que necesita y es uno de los más contaminantes que tenemos en casa.

Todos a una

Es necesario cambiar nuestra manera de pensar y fomentar hábitos ecológicos en el hogar y en el trabajo que sirvan de ejemplo a las personas de nuestro entorno. Pequeños gestos locales y constantes generan un cambio global. La ecología es asunto de todos y es la única garantía de la supervivencia del planeta.

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