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Humedad y salud: ¿cómo nos afecta?

El nivel de humedad y la salud van de la mano, pero ¿sabemos hasta qué punto el exceso de humedad puede ser perjudicial para nuestro organismo?

16 mayo, 2019

En nuestro último artículo te contábamos de qué manera la humedad deteriora y degrada los materiales de una casa cuando esta aparece en las paredes. También mencionábamos brevemente los efectos que el exceso de humedad tiene en la salud de las personas. Hoy queremos profundizar en este tema, ya que puede llegar a perjudicarnos gravemente.

Más allá de los problemas que causa en la vivienda, atajar el problema de la humedad es prioritario para proteger nuestra salud. Estas desagradables manchas en las paredes afectan inevitablemente al bienestar de las personas generando desde enfermedades respiratorias hasta afecciones de la piel pasando por desequilibrios en el ánimo o el estado psicológico.

Ácaros, bacterias, hongos y moho

¿Conocemos la calidad que tiene el aire que respiramos en nuestra propia casa? Probablemente esta sea una cuestión que ni si quiera nos hemos planteado. Cuando hay humedades en una casa la calidad del aire cae drásticamente. Las antiestéticas manchas que afean nuestras paredes no son otra cosa que bacterias, hongos, moho y ácaros (estos últimos son el desencadenante más común del asma, sobre todo en bebés y niños).

Estos organismos proliferan en ambientes húmedos y crean colonias que no dejan de crecer agrupándose en los muros si no se le pone solución. El moho concretamente es un organismo microscópico que, al igual que las plantas, se reproduce por esporas. Esto quiere decir que se encuentra en el aire (no sólo en la pared) y que lo respiramos continuamente. Todos estos elementos se convierten en un problema que afecta directa y silenciosamente a nuestra salud.

Afecciones respiratorias

No siempre somos conscientes, pero la posibilidad de contraer enfermedades respiratorias como el asma o la sinusitis aumentan radicalmente si nuestro día a día se desarrolla en una vivienda con humedades. Ya hemos mencionado que los más susceptibles de ello son los bebés y los niños, pero, por otra parte, las personas de edad avanzada, las que tienen problemas inmunológicos o enfermedades crónicas y las mujeres embarazadas, componen grupos de riesgo. Por supuesto, aquellas que ya sufren de afecciones respiratorias verán como los síntomas de sus enfermedades se vuelven mucho más agresivos.

Las personas sanas sin factores de riesgo, sin embargo, no están libres de sufrir los efectos de la humedad en su salud. Son muy comunes la irritación de las mucosas nasales, de la garganta y de los ojos, además de brotes de tos, así como el desarrollo de alergias. También se eleva la probabilidad de padecer infecciones respiratorias: un simple resfriado puede terminar convirtiéndose en una bronquitis a causa de la humedad.

Enfermedades reumáticas

Hay estudios que demuestran que no sólo el frío agrava los síntomas de las personas que sufren enfermedades reumáticas, sino que la humedad también juega un papel importante, ya que el dolor y el malestar se agravan considerablemente. Afecciones como la gota, la fibromialgia, la artrosis, la artritis y la osteoporosis empeoran o incluso llegan a producirse por primera vez por culpa de una humedad excesiva en el ambiente.

Enfermedades de la piel

Siempre hay un poco de moho en todas partes; es natural y equilibra algunos ecosistemas. Pero en el hogar hay que mantenerlo bajo control. Al proliferar con la humedad puede repercutir en la piel irritándola, generando eccemas o dermatitis. De hecho, las personas que ya sufren dermatitis del tipo que sea, empeorarán al estar expuestas a un entorno cubierto de humedades.

Otras consecuencias de la humedad en el hogar

La humedad contenida en el aire y atrapada en las paredes puede, además de generar malos olores, provocar sensación de malestar, escalofríos, dificultad para respirar, sensación de pies y manos frías, cefaleas y dolores o punzadas en la cabeza, etc.

En definitiva, puede provocar un malestar físico continuo que terminará afectando a las personas también psicológicamente. Tener la sensación de siempre se está enfermo o de que estamos rodeados de suciedad no es precisamente agradable, al final el ánimo y los nervios también se ven alterados por culpa de la humedad.

Ventilar y controlar el nivel de humedad en el hogar es la mejor opción. El adecuado debe oscilar entre un 45% y un 65%, pero si hemos detectado goteras o manchas en las paredes hay que actuar cuanto antes y consultar con un profesional para ponerle fin y evitar cualquier riesgo en nuestra salud. Las pinturas térmicas anti-humedad son la solución perfecta y, por supuesto, la más cómoda ya que no implican realizar obras. Gracias a su composición, supone una verdadera revolución a la hora de impedir la proliferación de bacterias y moho y gracias a su capacidad impermeable, no permitirá que el agua se filtre a la pared. Purificar el aire de casa nunca fue tan sencillo. ¡Sólo será necesario un rodillo!

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